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Proceso, 3 lug 06
Benedicto XVI: Encuentro en Valencia
Irene Savio
Roma, 3 de julio (apro).- Como parte de su lucha contra las reformas legales en
materia civil y social que se han registrado durante los últimos años en Europa
–en especial los matrimonios del mismo sexo--, la Iglesia católica realizará en
Valencia, España, el Encuentro Mundial de las Familias.
Para el evento –que será clausurado el próximo 9 de julio por el Papa Benedicto
XVI--, el Vaticano ha puesto en marcha su poderosa maquinaria: organizó el
tercer viaje del pontífice fuera de Italia, se hizo cargo de la logística para
que “una multitud” pueda asistir a las misas y talleres que se llevarán a cabo
del 1 y hasta el 9 de julio en esa ciudad, e instaló un sitio en Internet
dedicado al evento.
El tema principal del encuentro: "La transmisión de la fe en la familia".
De acuerdo con el programa del evento, Benedicto XVI visitará durante 30 horas
la ciudad de Valencia. Allí, sostendrá encuentros con los reyes de España y con
el presidente del gobierno de este país, José Luis Rodríguez Zapatero. Para ello,
un equipo de arquitectos y operarios inició en el Palacio Arzobispal de Valencia
las obras de acondicionamiento del apartamento pontificio, ubicado en la primera
planta del edificio.
El pasado 27 de mayo, Benedicto XVI aprobó un decreto emitido por la
Penitenciaría Apostólica. Este dice que concederá la indulgencia plenaria a los
fieles que participen en alguna de las misas y en la clausura del Encuentro. En
términos religiosos, por indulgencia plenaria se entiende la remisión de toda la
pena temporal merecida por el pecado, de tal modo que no es necesaria ninguna
otra expiación en el Purgatorio.
El pontífice desea que esta iniciativa sea “un gran beneficio para la Iglesia,
especialmente con la reflexión profunda sobre el tema de la familia”.
Fobia vaticana
A pesar de las tensiones que han caracterizado en los últimos años las
relaciones de la Iglesia de Roma y el Episcopado Español con el gobierno de éste
país, el Papa se reunirá por primera vez en privado con el presidente Rodríguez
Zapatero, en cuya administración se aprobó la legislación española, que permite
el matrimonio entre personas del mismo sexo y a la cual se ha opuesto la Iglesia
católica.
El pasado 25 de junio, durante su estadía en Paraguay, el cardenal Franc Rodé,
prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades
de Vida Apostólica, sostuvo que la Iglesia católica "no puede negociar" su
defensa del matrimonio como la unión exclusiva de un hombre y una mujer. Recordó
que el Papa Benedicto XVI reiteró esta posición en un reciente discurso ante
parlamentarios europeos. Y anticipó que el pontífice hablará “muy claramente” en
Valencia.
Si la Iglesia católica ha declarado la guerra a un modo de vivir, el camino que
tomado el Parlamento Europeo es igualmente rígido. En enero pasado, esta
institución europea aprobó una resolución que considera como derechos el
matrimonio homosexual, la adopción de menores por parte de éstos y las
manifestaciones, como las del “Orgullo Gay”. Incluso, dicha resolución contempla
posibles sanciones contra los Estados miembros de la UE que se opongan a ella.
Hasta ahora, el matrimonio entre personas del mismo sexo es totalmente legal en
cinco países: Bélgica, España, los Países Bajos, Reino Unido y Canadá. También
lo es en el estado de Massachusetts (Estados Unidos). Además, en otros ocho
países europeos se han hecho extensivos a uniones civiles muchos derechos y
obligaciones establecidos para el matrimonio entre personas heterosexuales.
Estos ocho países son: Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia,
Noruega, Suecia y Suiza.
La legalización del matrimonio homosexual en España entró en vigor en julio de
2005, a pesar de la férrea oposición del Partido Popular (derecha) y de la
Conferencia Episcopal Española (CEE), máximo representante del Vaticano en ese
país. Con determinación, el gobierno de Rodríguez Zapatero redujo los plazos
para obtener el divorcio y no convirtió en obligatoria la enseñanza de la
religión en las escuelas públicas, como quería el anterior y conservador
gobierno de José María Aznar.
Las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) argumentaron que, lejos de ser un
camino “progresista, laico y moderno”, el “matrimonio homosexual” en España
recaerá como un “boomerang” en las nuevas generaciones.
En Italia, el pasado 28 de mayo, Franco Grillini, diputado de los demócratas de
izquierda y exmiembro de Archigay, presentó un nuevo provecto de ley llamado
Pacto de Solidaridad Civil (PACS). Este proyecto prevé deberes y derechos a los
matrimonios homosexuales, particularmente en el ámbito penal, fiscal, médico y
de seguridad social. Está basado en el modelo francés de los PACS, que fueron
instituidos en noviembre de 1999 por el gobierno socialista de Lionel Jospin.
Sin embargo, en Francia fracasaron las propuestas que buscaban otorgar a las
uniones entre homosexuales un estatuto similar al matrimonio.
Homosexualismo y religión
Paradójicamente, el problema principal de la Iglesia de Ratzinger son los
propios católicos, quienes, a pesar de las múltiples proclamas del Vaticano, no
comparten las tesis del matrimonio homosexual a toda costa.
La Institución italiana de Investigación EURISKO realizó en mayo pasado una
encuesta con mil ciudadanos italianos de entre 25 y 64 años de edad. El
resultado fue el informe titulado Los italianos, entre religión y ética.
Según este informe el 68 por ciento de los católicos en este país está a favor
del provecto de ley que prevé la legalización de las uniones entre personas del
mismo sexo; y el 70 por ciento está a favor de la enseñanza de “otras religiones”,
además del cristianismo católico, en las escuelas pública.
El llamado Pacto Civil de Solidaridad (PACS) cubriría un vacío existente en la
legislación italiana ante la transformación de la sociedad, cuyos miembros
tienden a no casarse y a convivir por muchos años, aun siendo creyentes
católicos.
Según datos facilitados por el Instituto Estadístico italiano (Istat) más de
medio millón de parejas en este país no contrajo matrimonio (el doble que hace
diez años). Más, el 23 por ciento de las 22 millones de familias italianas no
responde a la tipología tradicional de una familia: padres y madres solteros,
personas que viven solas y parejas de hecho.
"No tenemos relaciones formales con la Iglesia universal de Roma. De hecho, la
Iglesia nos ignora", comenta decepcionado Gianni Geraci, presidente de la
Coordinación de Homosexuales Católicos, una organización que reúne 24
asociaciones compuestas por sacerdotes y laicos.
En 1999, el grupo de Geraci organizó un congreso titulado "Las personas
homosexuales en la Iglesia. Recorridos y perspectivas". Su objetivo: elaborar un
documento religioso que tuviese como tema los homosexuales católicos. Cuando
terminó el encuentro, enviaron el material a los 50 obispos de Italia,
incluyendo al presidente de la Conferencia Episcopal de Italia (CEI), Camillo
Ruini.
"Sólo dos obispos respondieron a nuestra carta y ninguno tomó en consideración
nuestras propuestas" contó Geraci a Apro.
Tres años más tarde, algunos miembros de la Comisión de la Familia de la CEI
solicitaron la colaboración de Geraci para realizar un estudio sobre
homosexuales. Le pidieron trabajar de 2002 y hasta 2004 y producir un documento
final, que resultó ser de 350 páginas. Lo entregó, pero, de nuevo, no hubo ni
una respuesta.
Oficialmente, el Vaticano considera los actos homosexuales como “pecados graves”.
Sostiene, sin embargo, que deben “ser acogidos con respeto y delicadeza”.
Conocido por sus posiciones severas, el cardenal colombiano Alfonso López
Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia del Vaticano, emitió,
el pasado 6 de junio, un documento titulado Familia y procreación humana,
el cual apunta:
"Es el eclipse de Dios" y la raíz de la "profunda crisis actual de la verdad" lo
que inspira a leyes que "intentan reconocer parejas insólitas" formadas por "homosexuales
que reivindican los mismos derechos reservados a marido y mujer".
Y critica a las "mujeres que viven una unión lésbica, revindicando derechos
análogos, exigiendo leyes que les den derecho a la fecundación o al implante
embrional".
A Geraci se le pide opinión sobre este documento. Se pone serio. “Es un
documento político y no ha sido firmado por el Papa” dice.
Sin embargo, para celebrar el Encuentro Mundial de las Familias, el Vaticano
difundió recientemente un documento de 62 páginas que contiene un texto fechado
el 6 de junio de 2005 y firmado por Joseph Ratzinger:
“Las diferentes y actuales formas de disolución del matrimonio, a partir de las
uniones libres y ‘matrimonios de prueba’ y hasta los pseudo-matrimonios entre
personas del mismo sexo, son expresiones de una libertad anárquica”, dice el
texto.
Enrico Oliari, de 36 años de edad, presidente de Gay Lib, organización
italiana de homosexuales liberales y de centro derecha, dice a Apro: “La derecha
no hizo nada para reconocer jurídicamente nuestra posición, pero también la
izquierda es bastante hipócrita”.
Añade: “Yo y Lorenzo, mi compañero, nos queríamos comprar una casa y pedir una
ayuda estadal, pero no fue posible porque una ley regional lo prohíbe (...) Es
que no reconocen que somos una pareja. Si yo muero, él no podrá ejercer de forma
directa sus derechos de heredero. Estas son solamente una parte de las
discriminaciones que tenemos que enfrentar”.